Al principio todo es increíblemente maravilloso. No piensas en otra persona, solo piensas en las horas que os faltan para estar juntos, cualquier minuto en el que no habláis te parece una eternidad. Es todo tan increíble que el tiempo pasa casi sin darte cuenta y las noches hablando con esa persona se te hacen demasiado cortas. Os faltan horas para hablar y estar juntos.
Pero claro, esto es al principio. Pasan los meses y las cosas van cambiando poco a poco. Todo ya no tiene ese color de rosa que tenía antes. Pero bueno, ¿qué mas da? Amas a esa persona y te da lo mismo el tiempo y la rutina, eso no lo cambiarías por nada.
Después ya nada es lo mismo. Llegan las rayadas, las noches interminables pensando en lo que la otra persona puede estar haciendo sin que te des cuenta, las contestaciones bordes, las discusiones por cosas insignificantes. Al final llega el día en el que te das cuenta de que esa persona ya no es tan necesaria en tu vida como antes, te paras a pensar y te das cuenta de que puedes pasar un día entero sin hablar sin problemas.
Y cuando menos te lo esperas esa persona habrá desaparecido de tu vida. Habrá pasado de ser un todo a ser una historia del pasado. Parecerá que se ha ido de repente pero en realidad no ha sido así. Poco a poco os habéis ido alejando sin daros cuenta. Duele cómo el tiempo cambia las cosas, ¿verdad?
-NN.
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