Al fin termina este maldito año. Podría resumirlo diciendo sencillamente que ha sido una auténtica mierda. Este año ha estado lleno de decepciones, desamor y múltiples agobios, los estudios no me han ido como me habría gustado y me he sentido más sola que nunca.
Pero con todas estas experiencias negativas he aprendido. He conseguido aceptar que, igual que las cosas llegan por sorpresa, por sorpresa también se van. También he logrado aclarar mi sexualidad tras meses de confusión y me siento muy orgullosa de ello. Y con todo lo vivido me siento una persona mucho más fuerte de lo que era el año pasado.
Sin embargo, a pesar de esto, hay cosas que no han cambiado.
Sigo siendo la misma gilipollas que lo da todo por los demás sin esperar nada a cambio y luego no recibe ni las gracias. Sigo ilusionándome en cuanto recibo un poco de cariño y se me engaña con demasiada facilidad, lo cual me lleva a sufrir más de la cuenta.
Sigo dejándolo todo a última hora aun conociendo las consecuencias de ello.
Sigo siendo una persona jodidamente negativa.
Pero, ¿sabéis qué? Esto va a cambiar. Tengo decenas de propósitos para este año que acaba de iniciarse, pero hay uno en particular que quiero cumplir. Tras todas las decepciones que sufro por culpa de ciertas personas he decidido preocuparme por mí y nada más que por mí. Y a los demás que les den.
Así que termino esto de forma muy distinta a cómo empecé. Gracias a ti, mamá, por apoyarme cuando más lo necesitaba. Y gracias a esas personas que me habéis decepcionado, habéis hecho de mí alguien más fuerte.
Comencemos este 2016 desde cero y a por todas.
-NN
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